El martes, el régimen sirio desplegó fuerzas de seguridad en Al Sueida, una ciudad drusa en el sur de Siria, tras tres días de violentos enfrentamientos entre milicias ismaelitas y grupos beduinos, que dejaron más de 100 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Reino Unido. Los choques, iniciados el fin de semana con secuestros y ataques entre beduinos suníes y facciones armadas drusas, han causado decenas de víctimas y desplazado a miles de personas. Las fuerzas gubernamentales, enviadas el lunes a la capital provincial para restablecer el orden, se enfrentaron a grupos drusos armados. Entre las víctimas se cuentan dos niños y 16 miembros de las fuerzas de seguridad. **Llamado a la paz y tensiones con el Gobierno** La dirección espiritual drusa instó el martes a las facciones armadas a deponer las armas y colaborar con las fuerzas del Ministerio del Interior para facilitar su entrada en Al Sueida. Ahmad al-Dalati, comandante de Seguridad Interior de la gobernación, respaldó esta declaración y llamó a líderes religiosos y sociales a adoptar una postura unificada. Sin embargo, el influyente líder druso Sheikh Hikmat al-Hajri, crítico del Gobierno de Damasco, denunció en un video que la declaración drusa fue "impuesta" por las autoridades. Acusó al régimen de romper un acuerdo de alto el fuego y continuar con bombardeos indiscriminados contra civiles. "Nos enfrentamos a una guerra de aniquilación", afirmó al-Hajri, exhortando a la comunidad drusa a resistir "con todos los medios disponibles".
